NATUREHEAL BASES CIENTÍFICAS

Biofilia, naturaleza, aprendizaje y voces de mujeres después del cáncer

 

  1. Introducción

¿Por qué buscamos la sombra de un árbol cuando hace calor? ¿Por qué mirar el horizonte, escuchar el agua o caminar entre árboles puede cambiar nuestra experiencia de un lugar?

Estas fueron algunas de las preguntas que nos hemos ido haciendo en los últimos años y que llevamos al Foro de Lactancia, donde tuvimos la oportunidad de compartir y de presentar NatureHeal, un proyecto Erasmus+ KA210-ADU coordinado por NAYAD y compartir parte del camino que estamos recorriendo.

Sin embargo, queremos contarte que, para nosotras este proyecto había empezado mucho antes en nuestro corazón.

Hacia 2020 comenzó a tomar forma un sueño, tras nuestro primer Erasmus en Grecia pensamos que algún día queríamos coordinar un proyecto europeo que pusiera en el centro a las mujeres y explorara nuevas formas de aprendizaje y participación después de atravesar situaciones vitales complejas.

Durante un tiempo fue solamente una idea, hasta que ocurrió algo inesperado, un grupo de mujeres de Serbia y Turquía que estaba preparando un proyecto Erasmus+ buscaba una organización española con experiencia y una mirada afín y ABARKA ONGD del ámbito Erasmus+ les habló de NAYAD y nos recomendó.

Y así empezó todo, algunas llamadas de teléfono, mensajes llenos de confianza y un propósito común. Nos encontraron, empezamos a conocernos, a compartir valores y aquel sueño comenzó a hacerse real.

Así llegó NatureHeal – Empowering Women’s Workforce Reintegration through Biophilic Learning, un proyecto Erasmus+ KA210-ADU coordinado por NAYAD, en España, junto a Creative Station, en Serbia, y Nova Vision, en Turquía.

NatureHeal explora cómo el aprendizaje biofílico puede incorporarse a la educación de personas adultas para crear contextos de aprendizaje y participación más conectados con las necesidades reales de mujeres que han atravesado un cáncer y están redefiniendo su relación con el aprendizaje, la participación y el mundo laboral.

No hablamos de la naturaleza como tratamiento del cáncer, hablamos de educación, entorno, participación y respeto por los ritmos.

Por tanto, nuestra pregunta sería: ¿Qué sucede cuando la naturaleza deja de ser solamente el paisaje que rodea una actividad educativa, saludable y comienza a formar parte del propio contexto de aprendizaje?

El concepto de biofilia nos ayuda a acercarnos a esta pregunta, Erich Fromm utilizó el término para hablar de una orientación hacia la vida y hacia aquello que está vivo. Más tarde, el biólogo Edward O. Wilson desarrolló y popularizó la llamada Hipótesis de la Biofilia, proponiendo que los seres humanos poseemos una predisposición de base evolutiva hacia otras formas de vida.

Pero la idea de que no estamos completamente separados de nuestro entorno es mucho más antigua que la palabra biofilia. Durante generaciones, diferentes pueblos han desarrollado conocimientos a partir de la observación del territorio, las plantas, los animales, las lluvias, las mareas, las estrellas y los cambios estacionales. No existe una única “cosmovisión indígena” ni sería correcto reunir culturas muy diferentes bajo una misma idea. Precisamente lo interesante es descubrir la diversidad de formas en las que los seres humanos han aprendido a relacionarse con el lugar que habitan.

En la cultura Māori de Aotearoa/Nueva Zelanda, por ejemplo, encontramos el concepto de whakapapa, que va más allá de una genealogía exclusivamente humana y permite pensar relaciones que alcanzan al territorio y a otros componentes del mundo vivo. También encontramos el maramataka Māori, un sistema de conocimiento desarrollado a partir de generaciones de observación de ciclos lunares, mareas, plantas, animales y condiciones ambientales de mod que en lugar de imponer primero una división fija del tiempo, se observa qué está sucediendo,

Entre los Rarámuri del norte de México, el etnobiólogo Enrique Salmón ha utilizado la expresión kincentric ecology, o ecología basada en el parentesco, para describir una forma de comprender la relación entre seres humanos y otros componentes del mundo vivo no solamente como recursos, sino como parte de una red de relaciones y responsabilidades.

En el conocimiento Mapuche aparecen igualmente ideas de territorio, reciprocidad y continuidad. El trafkintu, por ejemplo, puede implicar intercambios de semillas, plantas y conocimientos. Una semilla puede ser alimento, pero también memoria, relación y continuidad entre personas y territorio.

Los conocimientos Sámi del norte de Europa nos ofrecen otro ejemplo sugerente. Históricamente, la vida en esos territorios ha exigido aprender a leer con enorme atención el tiempo atmosférico, la nieve, los animales y los cambios estacionales para adaptar las actividades a aquello que realmente estaba ocurriendo.

Y los calendarios estacionales de diferentes pueblos aborígenes australianos muestran de forma muy clara que no todas las sociedades han dividido el año en nuestras cuatro estaciones. Algunas comunidades reconocen muchas más, identificándolas a partir de señales concretas: la aparición de determinadas flores, cambios en los vientos, lluvias, animales o disponibilidad de alimentos.

A pesar de sus enormes diferencias, estos ejemplos nos dejan una reflexión que nos interesa especialmente con relación a qué cambia cuando observamos primero las condiciones y decidimos después cómo actuar.

Un bosque tampoco mantiene siempre el mismo ritmo, hay semillas esperando, plantas germinando, árboles creciendo, otros perdiendo las hojas, hongos fructificando, microorganismos transformando materia, animales llegando y otros marchándose.

Nada ocurre exactamente al mismo tiempo. La vida se organiza mediante ritmos, ciclos, alternancias y adaptaciones, y esto nos lleva a una cuestión esencial para NatureHeal: ¿por qué esperamos tantas veces que todas las personas mantengan siempre el mismo ritmo?

Nuestro organismo también necesita adaptarse continuamente a las demandas del entorno, el estrés forma parte de esa capacidad de adaptación y no es, por sí mismo, algo negativo. Sin embargo, cuando las demandas se mantienen durante mucho tiempo y los sistemas de respuesta al estrés permanecen activados de forma repetida, puede aumentar la denominada carga alostática: el desgaste acumulativo asociado a la adaptación continuada. La investigación relaciona una carga alostática elevada con alteraciones en diferentes sistemas fisiológicos y con peores resultados de salud (Guidi et al., 2021; Parker et al., 2023).

El cortisol participa en esta respuesta, pero sería incorrecto afirmar que el cortisol o el estrés, por sí solos, producen cáncer. La investigación actual estudia posibles relaciones entre estrés, mecanismos neuroendocrinos, inmunitarios y evolución de la enfermedad,

Por eso, después de atravesar una enfermedad importante, regresar a la actividad no tiene por qué significar recuperar inmediatamente la misma velocidad de antes. Más que asumir que debemos volver al ritmo anterior, NatureHeal propone escuchar las condiciones actuales, reconocer que pueden haber cambiado y preguntarnos qué ritmo es posible y sostenible ahora.

  1. Attention Restoration Theory, o Teoría de la Restauración de la Atención

Aquí aparece otra pieza importante de nuestro recorrido: la Attention Restoration Theory, o Teoría de la Restauración de la Atención, desarrollada por Rachel y Stephen Kaplan.

Su punto de partida es sencillo, propone que mantener voluntariamente nuestra atención exige esfuerzo. Trabajar durante horas con pantallas, resolver problemas, inhibir distracciones, estudiar o tomar decisiones continuamente requiere sostener lo que llamamos atención dirigida.

Los Kaplan propusieron que determinados entornos pueden favorecer una experiencia restauradora cuando reúnen cuatro características: being away, fascinación suave, extensión/coherencia y compatibilidad.

El being away no significa necesariamente viajar lejos o desaparecer durante varios días. Significa experimentar, aunque sea temporalmente, cierta distancia respecto a aquello que reclama continuamente nuestra atención. Puede suceder al entrar en un jardín, caminar por un sendero o sentarnos junto a un árbol. Por unos minutos, dejamos de atender a lo mismo de siempre. Podríamos expresarlo así:

«Durante un momento, no tengo que ocuparme de todo lo habitual.»

La fascinación suave, o soft fascination, aparece cuando algo capta nuestra atención espontáneamente sin exigirnos demasiado esfuerzo. El movimiento de las hojas, las nubes, los reflejos sobre el agua, un pájaro, las sombras o la luz atravesando las ramas pueden mantener nuestra atención sin que tengamos que obligarnos a sostenerla.

No buscamos, sino que algo encuentra nuestra atención.

La extensión o coherencia hace referencia a que el entorno tenga suficiente continuidad y sentido como para sentir que podemos entrar en él, recorrerlo y explorarlo. No tiene que ser un gran bosque, un pequeño jardín, un horizonte mirando por la ventana, incluso una planta de la habitación, también puede ofrecer una experiencia de continuidad si sus elementos forman un conjunto comprensible y nos permiten sentir que estamos dentro de un espacio con cierta riqueza.

Y la compatibilidad nos recuerda algo fundamental, el mismo lugar no tiene el mismo efecto para todas las personas. Un entorno resulta compatible cuando lo que permite hacer encaja con lo que la persona necesita o desea en ese momento, por lo que para alguien puede ser caminar; para otra persona, sentarse, observar, escuchar o simplemente estar.

Esta última idea nos interesa especialmente porque vuelve a llevarnos a una de las claves de NatureHeal: no tiene por qué ser igual para todas las personas.

Y esta idea la vivimos durante el foro con en una experiencia muy sencilla.

Invitamos a caminar durante unos minutos sin buscar nada concreto, la pauta era muy sencilla: «No busques nada. Deja que algo vivo encuentre tu atención.» Una hoja. Una nube. El viento. La luz. La corteza de un árbol. Un sonido. El horizonte.

Después uno podría preguntarse: ¿Qué encontró mi atención?, ¿Lo elegí conscientemente o simplemente sucedió?, ¿Me esforcé para mantener allí mi atención?

  1. Stress Recovery Theory

Otra de las teorías que dialogan con NatureHeal es la Stress Recovery Theory, asociada a Roger Ulrich. Mientras Kaplan y Kaplan se centraron especialmente en la atención, Ulrich estudió cómo determinados entornos naturales podían relacionarse con la recuperación después de situaciones de estrés.

Un metaanálisis publicado en 2023 reunió 47 estudios experimentales y 2.430 participantes y encontró, en conjunto, efectos pequeños-moderados favorables de los entornos naturales frente a los urbanos sobre diferentes indicadores fisiológicos de estrés (Gaekwad et al., 2023). Al mismo tiempo, los propios resultados cuestionaron algunos supuestos originales y señalaron la necesidad de continuar investigando.

Curiosamente, la preocupación por la pérdida de contacto con espacios naturales no es nueva, durante la industrialización del siglo XIX, el crecimiento acelerado de las ciudades europeas llevó a miles de personas desde entornos rurales hacia ciudades marcadas por fábricas, humo, ruido, hacinamiento y largas jornadas laborales. En Gran Bretaña surgió entonces un importante movimiento a favor de parques públicos, paseos y espacios abiertos para las clases trabajadoras, mientras las excursiones y caminatas al campo comenzaron a formar parte del ocio de algunos colectivos obreros. En aquella época se hablaba sobre todo de aire fresco, ejercicio y descanso; todavía no existían conceptos como biofilia, restauración de la atención o recuperación del estrés.

Más de un siglo después, la ciencia está estudiando con otros métodos algo que aquellas experiencias habían comenzado a intuir. En Europa encontramos hoy iniciativas que vuelven a introducir la naturaleza en el contexto laboral. Finlandia, por ejemplo, ha desarrollado programas de Health Forests y experiencias de salud laboral en bosques, parques y espacios junto al agua. Y en Suiza, una investigación reciente llevó la pausa del trabajo directamente al bosque, empleados de oficina realizaron visitas guiadas de 45 minutos durante su descanso del mediodía, encontrándose mejoras en el estado de ánimo y algunos indicadores relacionados con la salud y la actitud hacia el trabajo frente a una condición urbana.

No estamos, por tanto, ante una vuelta romántica al pasado, sino ante una pregunta que reaparece con nuevas herramientas científicas: ¿qué lugar debería ocupar el contacto cotidiano con la naturaleza en una sociedad en la que gran parte de nuestro trabajo transcurre entre edificios, pantallas y entornos urbanos?.

Con respecto a la investigación de la biofilia y personas que han atravesado un cáncer, una revisión de alcance publicada en 2023 reunió 12 estudios y un total de 2.786 supervivientes de diferentes tipos y estadios de cáncer (Timko Olson et al., 2023). Los trabajos exploraban diferentes formas de contacto o actividades relacionadas con naturaleza y variables como estrés, fatiga, sueño, dolor o conexión con el entorno.

Aunque los resultados son interesantes, los estudios son heterogéneos y todavía necesitamos investigaciones de mayor calidad. Por eso en NatureHeal no hablamos de la naturaleza como tratamiento, sino que nos interesa su posible papel como contexto de aprendizaje, actividad, participación, respeto y relación.

Y cuanto más estudiamos estos contextos, más fascinante resulta descubrir las relaciones que ocurren incluso cuando no podemos verlas. Bajo nuestros pies, las raíces y los hongos pueden formar redes micorrícicas a través de las cuales se intercambian nutrientes y determinadas señales químicas. Plantas y hongos también liberan al aire compuestos orgánicos volátiles, como el 1-octen-3-ol, 3-octanona, isopreno o monoterpenos. Estas pequeñas moléculas pueden participar en procesos relacionados con el crecimiento, la defensa y la interacción con otros organismos. Aunque la ciencia continúa investigando el alcance real de estas conexiones, un mundo de relaciones invisibles ocurre continuamente bajo nuestros pies y a nuestro alrededor.

No necesitamos decir que el bosque “habla” porque la realidad ya es suficientemente interesante ya que el bosque es una trama de relaciones visibles e invisibles que todavía estamos aprendiendo a comprender.

Toda esta conversación sobre relaciones y ritmos conecta también con una parte importante de nuestra trayectoria en NAYAD: la biodinámica osteopática fluida porque en nuestro enfoque biodinámico existe una especial atención a la presencia, la observación, la pausa y a no precipitar un proceso con la idea de antes de hacer, percibir.

Aunque NatureHeal no es un proyecto de biodinámica, pero nuestra experiencia previa nos ha dejado una pregunta que sí podemos trasladar al ámbito socioeducativo con relación a qué sucede cuando también en el aprendizaje dejamos espacio para observar antes de exigir una respuesta.

Hay además una dimensión histórica especialmente interesante,la investigación contemporánea ha comenzado a revisar las relaciones de Andrew Taylor Still (1828–1917), fundador de los principios de la osteopatía, con diferentes pueblos indígenas norteamericanos, entre ellos comunidades Shawnee, Pawnee, Kickapoo, Cherokee y Pottawatomie.

Un trabajo publicado en 2023, Indigenous roots of osteopathy (Mehl-Madrona, Conte & Mainguy), recupera la relación de Andrew Taylor Still (1828–1917) con diversos pueblos indígenas norteamericanos y explora la posible influencia de sus conocimientos y prácticas manuales en el posterior desarrollo de la osteopatía. Los autores plantean que estas raíces indígenas podrían haber recibido mucho menos reconocimiento del que merecen en la historia de la disciplina.

Para nosotras, esta mirada resulta especialmente interesante porque vuelve a aparecer una idea que atraviesa todo este recorrido, el conocimiento no se construye de manera aislada; nace también de la observación, del encuentro y de las relaciones. Y cuando observamos la vida, encontramos algo que se repite constantemente, el ritmo. Nuestro propio organismo funciona a través de múltiples ritmos y oscilaciones, como la respiración, el latido cardíaco o los ciclos de sueño y vigilia.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2022 reunió 223 estudios sobre respiración voluntariamente lenta y encontró cambios en determinados parámetros de variabilidad de la frecuencia cardíaca relacionados con la modulación vagal. Esto no quiere decir que “ir despacio regule automáticamente el sistema nervioso” pero sí podemos afirmar que respiración, actividad cardiovascular y funcionamiento autonómico están dinámicamente relacionados.

Y aquí aparece una confluencia que nos parece especialmente sugerente, siempre manteniendo separados los distintos planos.

  • Los conocimientos tradicionales nos recuerdan el valor de observar los ciclos.
  • La ecología nos muestra relaciones e interdependencias.
  • La fisiología nos habla de oscilación y adaptación.
  • La biodinámica nos aporta una cultura de pausa y observación.
  • Y NatureHeal convierte todo ello en una pregunta, ¿podemos construir experiencias de aprendizaje que respeten mejor los diferentes ritmos de las personas?

En el Foro de Lactancia quisimos llevar esta pregunta a algo muy concreto, después de caminar dejando que algo vivo encontrara nuestra atención, buscamos un árbol. Antes de tocarlo propusimos simplemente detenernos y pedir permiso.

No porque afirmemos que el árbol vaya a responder, sino porque el gesto cambia nuestra propia manera de acercarnos. Detener la mano, mirar con curiosidad, observar más que tocar automáticamente.

Pasar de “tocar algo” a preguntarnos cómo estamos entrando en relación con ello para plantearte de forma sencilla, qué estás percibiendo, quizás temperatura, textura, irregularidades, presión, sonidos, luz, movimiento…

Finalmente realizamos una experiencia para dejarse llevar y disfrutar. Algunas compañeras nos invitaron a jugar, a reir, a disfrutar como niñas, mientras otras invitaban a quedarse sentadas, tumbadas simplemente dejándose caer en la tierra, sintiendo el agua o apoyadas en un árbol, así sencillamente cada cual se dejó caer en un contacto enfocado, sin buscar ningún efecto, solamente percibiendo para soltar la idea de que nosotras estamos aquí y la naturaleza está allí.

Pero NatureHeal no puede construirse solamente desde teorías y referencias, porque necesitamos escuchar a las mujeres.

Por eso realizamos un focus group con mujeres procedentes de diferentes lugares de España, contando con la colaboración de AMACMEC, Asociación de Mujeres Afectadas por Cáncer de Mama de Elche y Comarca.

Y a continuación os compartimos algunas de sus inspiradoras voces, que con su fuerza abren las puertas de la vida:

«La experiencia del cáncer no tiene por qué ser igual para todas las mujeres.»

«Antes vivía de la teoría, ahora vivo de la práctica.»

«No necesito teoría. Necesito vivir el día a día. Necesito la práctica.» «Necesito la práctica de los cuidados, del entusiasmo.»

Y apareció también el ritmo:

«Hago pequeñas cosas, no me comprometo a grandes cosas que sé que no me van a aportar demasiado.»

«Me gusta escuchar a la gente, me gusta relacionarme con la gente, me gusta contar historias.»

“Participar no significa necesariamente hacer más. También puede significar encontrar una manera diferente y sostenible de estar”.

En otro momento del focus group apareció espontáneamente la naturaleza.

Una mujer recordaba algo que pedía:

«Llévame al pueblo.»

Y nos contó:

«Veíamos amanecer caminando, pisando las hojas secas en el bosque.»

«Respirar ese aire, escuchar ese ruido, notar la humedad de los musgos era algo que a mí me cargaba las pilas.»

Escuchar estas experiencias nos permite formular preguntas mejores, para seguir adelante con el proyecto y abrirlo a otras dimensiones porque nos preguntamos qué ocurre cuando el cáncer aparece durante el embarazo, la lactancia o los primeros años de crianza.

Nos preguntamos qué ocurre entonces con el trabajo, con los cuidados, con la lactancia, con los ritmos y con las relaciones.

De modo que queremos escuchar a quienes lo han vivido y ampliar nuestra mirada e incorporar las voces de mujeres que hayan atravesado un cáncer durante el embarazo, la lactancia o los primeros años de crianza.

Y quizá todo este recorrido pueda llevarnos de nuevo al bosque con una semilla esperando, un árbol creciendo, un hongo apareciendo después de la lluvia, una hoja cayendo, un pájaro que se marcha y otro que llega.

Porque nada sucede exactamente al mismo tiempo y, sin embargo, todo forma parte del mismo sistema.

Los conocimientos Māori nos hablan de relaciones que alcanzan al territorio y al mundo vivo.

La ecología del parentesco Rarámuri nos invita a cuestionar la idea de que la naturaleza sea solamente un recurso.

El conocimiento Mapuche nos habla de reciprocidad y continuidad.

Los conocimientos Sámi nos recuerdan la importancia de aprender a leer las condiciones del entorno.

Los calendarios estacionales aborígenes australianos muestran que el tiempo puede construirse observando lo que realmente está sucediendo.

Kaplan nos invita a preguntarnos por nuestra atención Ulrich, por nuestra respuesta al entorno, la ecología nos descubre redes que no podemos ver, la fisiología nos muestra organismos construidos sobre ritmos y adaptación y nuestra experiencia en biodinámica nos recuerda el valor de no precipitar la observación.

No son conocimientos equivalentes y no pretendemos mezclarlos como si explicaran lo mismo, pero juntos pueden ayudarnos a comprender que quizá respetar los ritmos no signifique detener los procesos, sino permitir que cada proceso encuentre una velocidad que pueda sostener.

Una de las mujeres del focus group lo expresó mejor:

«Ahora lo que sí que quiero es disfrutar de todo lo disfrutable y sostener todo lo sostenible.»

NatureHeal continúa investigando, continúa aprendiendo y escuchando a las mujeres. Te invitamos a que si has atravesado un cáncer durante el embarazo, la lactancia o los primeros años de crianza, si trabajas con mujeres que han vivido estas situaciones, perteneces a una asociación o quieres conocer mejor NatureHeal, contactes con nosotras, queremos escucharte.

NatureHeal – Empowering Women’s Workforce Reintegration through Biophilic Learning

Erasmus+ KA210-ADU
Proyecto 2025-1-ES01-KA210-ADU-000360953

NAYAD – España · Creative Station – Serbia · Nova Vision – Turquía

Financiado por la Unión Europea. Las opiniones y puntos de vista expresados son únicamente los de sus autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea ni los de la Agencia Nacional. Ni la Unión Europea ni la Agencia Nacional pueden considerarse responsables de ellos.

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